jueves, 13 de enero de 2022

CIFRAS Y LETRAS

 EL TRIUNFO DE LA PALABRA



Los números se dieron cuenta de que en realidad eran ellos los que regían el mundo. De que todo, absolutamente todo podría expresarse a base de números. En definitiva, que toda la creación estaba hecha con números.

Pero al mismo tiempo todo el mundo ignoraba esta verdad. Cantantes, escritores, poetas, amantes, absolutamente todo el mundo expresaba sus sentimientos utilizando palabras. Las letras estaban ejerciendo un dominio injusto, una auténtica tiranía.

Era preciso hacer algo que devolviese a los números al lugar de privilegio que en justicia les correspondía.

De esta forma los números se reunieron y decidieron organizarse para terminar con el dominio de las palabras. Siendo como era que sólo había unas decenas de miles de palabras y que ellos eran al menos miles de millones, debería ser una empresa fácil.

Organizaron un ejército poderoso. Filas de punzantes unos de punta afilada. Sinuosos doses y treses. Nueves capaces de enfrentarse de igual a igual con las poderosas P mayúsculas. Imponentes ochos capaces de atemorizar manifestando su poder infinito con sólo adoptar la posición horizontal.

Llegado el día de la batalla, las palabras, auxiliadas en sus tareas administrativas únicamente por los torpes números romanos, decidieron desprenderse de algunas de sus letras para con ellas formar ecuaciones y fórmulas. 

Los números, sorprendidos, no tuvieron más remedio que obedecer a las ecuaciones, como siempre habían hecho.

La letra x desapareció de la mayoría de las palabras y desde entonces forma parte de casi todas las ecuaciones con el alias de incógnita. Fue la gran heroína de esa gloriosa jornada. Las palabras, agradecidas, decidieron rendirle homenaje conservándola en la palabra éxito.  

Fue el triunfo definitivo de la palabra.


EL ORDEN DE LAS COSAS


Los números, tras haber sido derrotados en la guerra que mantuvieron con las letras al principio de los tiempos no tardaron en sumar dos más dos para comprender que nunca serían capaces de conseguir la revancha mediante un enfrentamiento directo.

Su única opción estaba en dividir a sus enemigas sembrando la duda y alimentando sus envidias, conseguir crear la división en las filas de las letras para retomar el lugar de privilegio que creían merecer. Ser ellos los que estuvieran en boca de cantantes, de escritores, de poetas y hasta de amantes.

De esta forma y aprovechando el continuo contacto que mantenían en las ecuaciones y fórmulas con las letras X, Y y Z comenzaron una labor de adoctrinamiento con la vista puesta en el largo plazo.

- ¿Cómo permitís que esas orgullosas letras del OPNDario os tengan siempre a su servicio como si fuerais esclavas?

- Os tienen siempre haciendo el trabajo sucio. Vigilándonos en esas angustiosas ecuaciones y sin dejaros casi aparecer por las palabras. Han hecho de vosotras unas letras más de matemáticas que de literatura. 

- Fijaos cómo se aprovechan de vuestra situación para hacerse dueñas de palabras tan importantes como Opinión. Además han establecido el orden del OPNDario como les ha dado la gana, ellas siempre las primeras.

- En nuestro mundo de números eso es diferente. Aquí jamás has de vigilar tu espalda. Sabes que los números que tienes al lado nunca te despreciarán.

Les convencieron de que la gente sabía recitarlos en orden creciente, pero también decreciente. O sólo los pares, o los impares. O hasta hay quien sabía recitar únicamente los números primos.

- A nosotros no nos importa eso del orden. Entre los números no existen los más y menos importantes. Todos somos igualmente útiles. Nos apoyamos mutuamente.

- Cuando alguno no llega, nos sumamos y si hace falta hasta nos multiplicamos. Cada uno tiene su lugar y su sitio. Ojalá algún día todas las letras podáis ser libres y capaces de abolir esos injustos privilegios.

Fríos calculadores como eran, fueron sembrando lentamente las dudas revolucionarias en la mente inquieta de aquellas tres pobres letras.

- ¿Y tú, X?. ¿No te das cuenta de que existe un plan para que pierdas tu identidad?

- ¿Has pensado qué eres realmente, X?

- Antiguamente, con los romanos, sabías que valías diez, pero ahora tanto puedes valer uno que cien que cien millones. Eso es lo que han hecho de ti. Una X. Una incógnita. Algo prácticamente sin identidad. Piénsalo. Se trata de malas artes de esas orgullosas que tienen miedo de vuestro potencial y capacidad.

- Os mantienen alejadas de los lugares importantes mientras ellas se dedican a medrar de palabra en palabra. De frase en frase. De libro en libro.

Finalmente llegó un día en que la situación explotó. En una acción combinada con algunos de los números, X, Y y Z se lanzaron al asalto del OPNdario. Multitud de ceros y nueves se confundieron rápidamente con las O y las P. Al mismo tiempo, X, Y y Z trataron de ocupar las primeras posiciones de la clasificación de las letras.

Sin embargo, la arribista D, cuyos antiguos contactos con el número quinientos le habían proporcionado información sobre lo que se estaba tramando en el mundo de los números buscó aliados. Y los encontró en A, B y C con las que convino un rápido golpe de mano.

Cuando O, P y N quisieron darse cuenta, esas otras letras habían instaurado su propio dictado. Llegaron a un acuerdo con los números para repartirse el conocimiento entre ciencias y letras, pero con el pacto implícito de que las fronteras nunca iban a estar claras. En prueba de reconocimiento, los números dieron entrada a esas letras en el mundo del álgebra, donde rápidamente encontraron una situación cómoda como coeficientes.

En lo que respecta al propio mundo de las letras, ellas permanecerían para siempre como las primeras de la nueva lista, el ABCdario. Permitieron a D conservar su posición como agradecimiento por su labor de información. Condenaron a O, P y N a permanecer en posiciones intermedias. Sin destacar ni en uno ni en otro sentido. Y finalmente X, Y y Z volvieron a ocupar su lugar como vigilantes de los números.

Aunque nos siga siendo fácil hacer una cuenta en orden decreciente y prácticamente imposible deletrear el abecedario en orden inverso, desde aquel momento a nadie se le ocurrió cuestionar el orden de las cosas. 

                                                                                                                                    © Tale


Inspirado en "Las Letras y los Números" (Relatos Absurdos) de Fernando Trías de Bes. Edic. Urano

(Publicado previamente como dos cuentos en  Julio de 2006 y Febrero de 2008)

jueves, 18 de septiembre de 2008

Siguiendo los fríos dictados de la máquina.

 G.P.S.  


El avión paró los motores al aparcar en la terminal. En ese momento el piloto pulsó el interruptor que apagaba la luz de cinturones abrochados. Siempre que pulsaba ese botón tenía la impresión de que al mismo tiempo activaba un barullo en la cabina de pasajeros. Gente intentándose levantar a la vez, obstaculizándose los unos a los otros a la hora de coger sus enseres, lanzados a los teléfonos móviles aquellos que no los habían encendido clandestinamente mientras el aparato rodaba por la pista hacia la terminal. 

Como era habitual a última hora del día, el vuelo acumulaba retraso. Poco más de una hora. Nada extraordinario para alguien habituado a ese tipo de vida. Únicamente tenía ganas de terminar cuanto antes. Recoger el coche de alquiler, dirigirse al hotel, llegar a la habitación, cenar algo ligero y si tenía ganas preparar la jornada de trabajo de mañana. 

Se insertó entre la fila desordenada del pasillo del avión hasta que consiguió alcanzar la salida. Buenas Noches, gracias por volar con nosotros. Recorrió los inmensos pasillos, rampas y corredores mecánicos algo desolados a aquellas horas hasta que finalmente llegó al mostrador de la empresa de alquiler de coches. 

El empleado, un joven despierto con el pelo corto y ojos claros,  realizó las verificaciones oportunas y el papeleo con eficiencia alcanzándole un pequeño sobre que contenía las llaves del coche junto a su copia de los contratos.

– Durante esta semana estamos promocionando de forma gratuita un navegador GPS para todos nuestros clientes. Si espera unos segundos le entregaré el suyo y le explico el funcionamiento.

Abrió un armario a su espalda de donde entre varias bolsas aparentemente iguales, extrajo una que tenía pegada una pequeña etiqueta adhesiva roja. Quitó la etiqueta y extrajo el navegador GPS de la bolsa. Lo puso en marcha y en un par de minutos le dio unas instrucciones básicas sobre el funcionamiento del aparato. 

 – Muchas gracias. Es usted muy amable.

 – Estamos aquí para servirle. Buenas noches y buen viaje. 

Por alguna razón esta vez le habían cambiado el hotel donde se solía hospedar habitualmente. Seguramente estaría lleno. Sabía más o menos a dónde debía dirigirse por haber estado alguna vez pero no se acordaba muy bien, por lo que aquel aparato iba a ser una excelente ayuda. 

Al llegar al coche depositó la maleta, comprobó que todo estuviera en orden, puso en marcha el navegador y programó la dirección de su destino. Tampoco estaba muy lejos. Una treintena de kilómetros a lo sumo. Si no había tráfico y sin perderse, en una media hora podía estar en la habitación. 

Una agradable voz femenina comenzó a darle instrucciones de forma desapasionada.

–  Al llegar a la rotonda salga por la segunda salida.

Él seguía las indicaciones que le iba dando la máquina sin tener que preocuparse por la orientación o elucubrar sobre cuál sería el mejor camino tal y como le pasaba otras veces.

–  Siga por el carril derecho. En quinientos metros tome la salida a la derecha.

 Abandonó la autopista. Recordaba haberlo hecho otras veces por aquel mismo lugar y se internó por las afueras de un barrio residencial. Continuó siguiendo ciegamente las indicaciones de la máquina que parecía tener un conocimiento sobrenatural respecto a en qué bocacalle convenía girar y en cuál había que proseguir. 

Se internó por un polígono industrial adyacente. No recordaba haber pasado nunca por allí. Seguramente el navegador estaba atajando por un terreno desconocido y poco transitado. Se sentía satisfecho de que seguramente iba a ahorrar un poco de tiempo. 

A aquellas horas de la noche esa zona industrial estaba completamente solitaria y lo único que alcanzaba a ver eran las sombras alargadas de farolas y carteles en medio de la luz anaranjada. Por precaución pulsó el botón que cerraba las puertas del vehículo. Las cuatro puertas respondieron al unísono con un sonoro clack.

–  Al llegar a la rotonda salga por la primera salida. Luego siga recto.

Prosiguió el camino anunciado por la fría voz femenina mientras una sombra de duda respecto a la capacidad del aparato crecía en su interior. 

En aquel momento tuvo que detener el vehículo. Aquella vía terminaba ahí. A pesar de las indicaciones del aparato estaba en un callejón sin salida.

– Siga recto durante doscientos metros y luego gire a la izquierda.

El estruendo le tomó completamente por sorpresa cuando iniciaba la maniobra para dar la vuelta al vehículo y salir de allí. El golpe que el más bajo de ellos asestó con su bate de béisbol dejó el cristal delantero hecho añicos.


Su aspecto era inquietante. Cuatro individuos uniformados de forma entre grotesca y siniestra. Botas y pantalones militares, camiseta y tirantes. Todos tocados con un extraño bombín negro completamente fuera de lugar en aquel contexto. Armados con palos, navajas y cadenas. Le sacaron a la fuerza del coche. Le golpearon y le dejaron tirado en el suelo en un charco de su propia sangre. Desde ahí alcanzó a reconocer las facciones del líder del grupo, un joven despierto con el pelo corto y ojos claros que antes de propinarle el último golpe mortal  dijo:

– Estamos aquí para servirle. Buenas noches y buen viaje.

Indiferente a todo ello una agradable voz femenina dijo de forma desapasionada:

– Siga recto durante doscientos metros y luego gire a la izquierda.

                                                                                                         © Tale

 

viernes, 23 de mayo de 2008

WOW

 LUZ VIEJA

 

A diferencia de lo que ocurre en el brazo espiral de la galaxia donde está el sistema solar, la constelación de Sagitario está cerca del centro de la Vía Láctea. Sus habitantes sólo conocen un sector plagado de estrellas viejas y apagadas, de cúmulos de materia, deshechos de polvo y gas.  


La antiquísima civilización situada en el arco de Sagitario hacía tiempo que era consciente de su angustioso futuro fruto de la escasez de recursos y de su decadencia. La apagada luz de la principal de sus estrellas binarias apenas alcanzaba a iluminar sus planetas agrícolas, fuente de alimento para todos sus sistemas habitados. 

Haciendo uso de su enorme capacidad tecnológica idearon un plan de supervivencia. Una idea simple pero audaz que iba a transformarse en un proyecto colosal. Utilizarían la estrella como un inmenso reflector en el espacio que volvería a iluminar sus mundos-granja. 

El plan era un concepto sencillo a la vez que de una enorme determinación. Las dimensiones de la obra iban a resultar titánicas.  Construirían un gigantesco reflector en el espacio alrededor de la estrella para a continuación intensificar su apagada luz dándole un soplo de vida mediante el uso de ondas gravitatorias. El nuevo caudal de luz sería enfocado por el enorme espejo hacia los planetas agrícolas con lo que esperaban recuperar sobradamente la capacidad de cultivar alimentos que necesitaban. 

Utilizaron todos los átomos de hidrógeno de varios de los gigantes gaseosos para crear una parábola colosal. Una red tejida con cristales de hidrógeno de un tamaño tal que la luz tardaba una hora completa en recorrerla. Cuando estuvo terminada enfocaron los gaser, los generadores gravitatorios sobre la estrella y efectuaron un disparo sincronizado. Los ingenieros habían calculado la energía suficiente para conseguir un ligero colapso de la estrella, calentarla e intensificar levemente las reacciones nucleares de su interior. 

El efecto fue otro. Se diría imposible pero es exactamente lo que ocurrió. Un detalle tan absurdo como real. Las especificaciones del diseño de los cañones gravitatorios y su construcción habían sido realizados por gente que utilizaba diferentes unidades de medida. Las diferencias entre los equivalentes Arcanos de los pies y los metros terrestres provocó una catástrofe de dimensiones cósmicas. La última catástrofe que vivieron los Arcanos. 

El impulso gravitatorio fue enormemente mayor de lo necesario, lo que tuvo como consecuencia que la materia de la estrella se comprimió mucho más de lo previsto. La compresión de los átomos estelares trajo consigo un aumento masivo de la temperatura del núcleo. En lugar de un ligero calentamiento lo que consiguieron fue una explosión descomunal. La explosión de una estrella. Una supernova creada de forma artificial. 

El enorme flujo de radiación volatilizó todo lo que encontraba a su paso. Engulló en unos minutos a todos los planetas habitados. En un soplo desaparecieron todas sus esperanzas y frustraciones, su ciencia, sus magníficas obras de arte, sus batallas ganadas y perdidas, su sabiduría de su filosofía, su música y sus injusticias, sus luces y sus sombras. Todo. Todo reducido a polvo, átomos y energía en una fracción de milisegundo. Sin que tuvieran tiempo ni de darse cuenta de lo ocurrido. 

No es totalmente cierto. En realidad quedó un vestigio. En cuestión de algunas horas la radiación cargada con enormes cantidades de energía alcanzó el reflector artificial. La fina superficie de átomos de hidrógeno no podía suponer ninguna barrera. Sin embargo la geometría de la descomunal parábola estelar produjo un efecto apreciable. Toda la estructura fue impactada simultáneamente. Se desintegró lanzando fotones de alta energía en la banda espectral del hidrógeno. Todos ellos apuntando hacia el mismo lugar. 

No quedó ningún rastro de la desaparecida civilización de los Arcanos salvo ese haz de energía de indiscutible origen artificial, enfocado hacia el exterior de la galaxia por el gigantesco faro estelar iluminando de negro con sus luces de Ozymandias. 

Los fotones altamente energéticos avanzaron dispersándose a la velocidad de la luz sin encontrar nada en su camino durante ocho mil años, hasta que pasado ese tiempo algunos de ellos toparon con una superficie metálica induciendo débiles corrientes eléctricas.

El remoto anuncio enviado involuntariamente por los arcanos quedó impreso en forma de un críptico mensaje: 6EQUJ5 

                                                                                                    © Tale


La señal WOW!.

Se conoce con el nombre de señal WOW! al registro de radio obtenido por la estación Big-Ear de la universidad de Ohio en el marco del proyecto SETI el día 15 de Agosto de 1977. La instalación utilizaba un gran radiotelescopio para captar señales del espacio que eran decodificadas por un antiguo ordenador e impresas en forma de letras y números sobre una cinta de papel continuo. Dependiendo de la potencia de la señal captada se imprimía un símbolo siendo 0 o 1 lo más débil y llegando a Z para las potencias más fuertes. Uno de los profesores de la universidad, Jerry Ehman, advirtió unos días después el registro impreso de las letras 6EQUJ5 que había durado 72 segundos. Escribió la palabra WOW! sobre la cinta del registro, lo que ha dado nombre a la señal.

La señal WOW! es con diferencia la señal más importante capturada jamás en el proyecto SETI de búsqueda de comunicación con otras supuestas inteligencias. Emitida en frecuencias alrededor de los 1,42 Ghz corresponde a la banda energética del hidrógeno y en el momento de la recepción la antena estaba apuntando al sector de la constelación de Sagitario.

Se ha especulado mucho sobre el posible origen extraterrestre de la señal, siendo también posible que tuviera origen puramente terrestre.

lunes, 5 de mayo de 2008

Las reglas del juego

 La jugadora de cartas


La jugadora recibió su montoncito de naipes. Los tomó en la mano y los fue examinando uno a uno cuidadosamente.

No había ahí ningún as ni tampoco ninguna otra carta de valor. Ni tan siquiera se podía conjugar una combinación de importancia alguna. Descartes puros. 

Absolutamente nada.

Realizó su apuesta.

Depositó únicamente una de las cartas sobre el tapete. Invitó a la suerte a cambiar su jugada y ésta le correspondió despectiva devolviéndole una nueva carta anodina.

Satisfecha, se deleitó en la observación del tesoro que tenía ahora entre las manos. De la magnífica combinación que había sido capaz de arrebatarle al azar.

Debía saborear aquel momento ya que sabía que no duraría mucho.

El mano realizó una apuesta.

Ella no fue.

Hubiera perdido seguro, aunque se sentía ganadora. Cualquier otro jugador jamás lo hubiera entendido, pero ella estaba jugando a otro juego.

Para ella las cartas importantes eran otras, las bazas se combinaban de otra forma. Y acababa de conseguir una mano maestra.

Si los demás jugadores atrapados por sus mezquinas reglas del juego hubieran conocido lo que pasaba por su mente la hubieran considerado un tanto loca, o tal vez un bicho raro.

No sabían lo que se estaban perdiendo.

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domingo, 6 de enero de 2008

ReYoFuMa (LeSuJoMa)

LOS AVANCES DE LA TELEFONIA MOVIL



 

  • Vaya móvil más chulo!

  • Sí, me lo han traído los reyes.

  • ¿Y qué cosas tiene?

  • No sé. No me lo he mirado muy bien. Trae la función Live Agenda. No sé muy bien lo que es, pero parece fácil. Mira, si le doy aquí sale Menú. Luego Live Agenda, selecciono y aparecen todos mis contactos. ¡Buff esto está lleno de gente de la que hace años que perdí la pista!. Por ejemplo, Laura. Ahora mantengo pulsado encima de Laura y aparece Suprimir. Digo que sí y me dice Seguro que quiere suprimir a Laura definitivamente?. ¿Ves? ¡Es fácil!

  • No sé por qué lo han de llamar Live Agenda, si es igual que todos.

  • Ahora digo que sí y ya está…. Jo, ¡pero si al menos ha tardado diez segundos en borrarla! 

Lejos de allí, al fondo del atiborrado ascensor del centro comercial, el único que se dio cuenta de que salía una persona menos de las que habían entrado fue el ordenador que controlaba su funcionamiento. En algún momento de esos diez segundos el peso total de la cabina había disminuido perdiendo exactamente los kilos que pesaba Laura. Pero eso a él no le importó. Su único interés estaba en controlar que no se superara el peso máximo permitido.

  • ¡Bufff!. Esto es un rollo. Tengo que limpiar muchos contactos de esta agenda, y si tarda tanto con cada uno no voy a terminar nunca. Así es que mejor le doy a esta otra función del menú. Ya está. ¿Qué si estoy seguro de querer suprimir a todos mis contactos?. ¡Pues claro que sí!

                                                                                                                                                                                                                         © Tale

martes, 4 de diciembre de 2007

100

 LA ASESINA DE PASION


 


Parecía que aquella tarde todo se conjugaba para salir bien. Había decidido sorprenderla. 

De forma imposible encontró un lugar para aparcar en el sitio preciso. 
Esperó dentro del vehículo. Le tocaba turno y por lo tanto saldría bastante tarde. 
Al fin la vio bajar las escaleras rodeada de un grupo de compañeros de trabajo.

Su cabello en cascada sobre su elegante traje chaqueta seducía desde la distancia. Su sonrisa. La belleza serena de sus treinta y pocos años combinados con la vitalidad de su juventud. Como si fuera incapaz de albergar defectos. Y desde luego para él lo era.

Se sabía envidiado y estaba orgulloso por ello. Seguía tan enamorado como el día en que la vio por primera vez.


– ¿Pero qué haces aquí?.

– No sé. Quería darte una sorpresa….


La cena en el pequeño restaurante fue perfecta. Como si un ejército de tramoyistas cuidara entre bambalinas para que nada fallase. Que los platos fueran magníficos. El servicio atento. El vino perfecto. La luz de las velas arrancando destellos de su mirada.


Cuando llegaron a casa él propuso que se quedaran a ver qué película ponían por la tele. Era una frase privada de sus primeros tiempos cuyo significado únicamente conocían ellos, y que nunca había tenido nada que ver con película alguna.

Mientras ella estaba arriba, él permaneció en el salón matando el tiempo. Se sirvió una copa. Puso música. Arrancó el ordenador para consultar los correos. Hacía mucho tiempo que había renunciado a entender qué hacía su mujer durante tanto tiempo en el baño. Simplemente lo aceptaba.

Finalmente ella bajó por la escalera. Llevaba puesto su pijama verde intenso con el enorme piolín estampado en el pecho. En los pies calzaba aquellas horrorosas zapatillas que imitaban dos pequeños osos panda.

Fue como pinchar un enorme globo. En cuestión de un milisegundo perdió todo el impulso, aterrizó y se descubrió de nuevo en el mundo real.

Cariño, me quedo todavía un rato en el ordenador que tengo que terminar un trabajo.

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martes, 13 de marzo de 2007

LOS LIMITES DE LA INVENTIVA

 GUERRAS RITUALES DE EXTERMINIO 


 

«Los habitantes del Sistema Estelar N’z siempre han puesto la razón y la lógica por encima de cualquier otra consideración. Tanto es así que su idioma no incluye ninguna palabra para describir emoción alguna. Incapaces de sentir ni el odio ni la ira, ni la frustración ni la venganza ni siquiera tampoco el amor, el interés o el altruismo, son seres difíciles de comprender para un humano. Todos los conflictos de intereses entre los N’Zianos siempre se han resuelto de una forma razonable y sensata. Apelando a la lógica y la ecuanimidad para buscar el mejor acuerdo tanto para las partes como para el conjunto de su sociedad.

El mayor interés de los N’Zianos ha sido siempre conseguir ampliar el alcance de su saber. La investigación y el descubrimiento han sido desde el inicio de su civilización la auténtica inspiración y motor de todas sus acciones.

Cuando consiguieron el dominio de la tecnología suficiente para abandonar su planeta natal N’Kur,  descubrieron otras civilizaciones menores habitando los planetas periféricos del sistema N’Z.

Los N’Zianos observaron un fenómeno que jamás habían imaginado y que quedaba totalmente fuera del alcance de su comprensión: Aquellos seres primitivos se mataban entre ellos. Dirimían sus conflictos, no utilizando el razonamiento y la lógica sino a base de guerras donde las únicas razones que valían eran las del más fuerte, del más despiadado  para imponerse a los demás por el brutal argumento de la violencia. Prevalecía siempre la opinión del más fuerte, del más cruel o del que más suerte había tenido sobre la sabiduría, la prudencia o el conocimiento de los demás.

Y sin embargo, descubrieron algo sorprendente: Gracias a sus guerras aquellos seres primitivos estaban consiguiendo avanzar en el dominio del saber a una velocidad mucho más elevada de lo que ellos habían conseguido jamás. Las metas que a ellos les había llevado milenios de investigación, de especulación introspectiva y pruebas, aquellos seres bárbaros, espoleados por su ansia de dominio y supervivencia, las alcanzaban en cuestión de pocas generaciones.

Así es que, guiados por su obsesión suprema por el conocimiento de las ciencias, la cultura y el saber universales, decidieron adoptar aquella extraña práctica como eje motor de su desarrollo y comenzaron a practicar las Guerras Rituales de Exterminio del Sistema Estelar N’Z. 

Aproximadamente una vez cada generación se decretaba una Guerra Ritual. Dado que en su mentalidad era imposible encontrar ningún  motivo que justificase un enfrentamiento armado, adoptaron la sabia decisión de dejar la elección de los contendientes al azar. Como si se tratase de un acontecimiento deportivo, un sorteo solemne decidía cuales eran los territorios que debían enfrentarse. Además y guiados por su obsesión de acelerar al máximo el progreso del conocimiento decidieron proporcionar a los bandos en conflicto la mayor motivación posible para ganar. El objetivo de cada bando era conseguir un genocidio completo. El propósito de aniquilar absolutamente al adversario debía bastar para que cada uno exprimiese al máximo sus recursos e inventiva. Todo al servicio de su sagrado objetivo supremo.

Durante cientos de generaciones, las Guerras Rituales de Exterminio cumplieron su propósito. Avivado por la perspectiva de su propia aniquilación, cada bando fue adentrándose con rapidez en la penumbra de lo desconocido. Cortocircuitando complicados laberintos del saber. Alumbrando aquí y allá una nueva ley de la Física, una nueva aplicación de un principio teórico, un desarrollo de ingeniería. Eso dio  a la civilización N’Ziana el impulso definitivo que la llevó al esplendor de su edad de oro.

Y sin embargo, algo nuevo estaba pasando. En lugar de unos pocos años N’Z estándar, la última Guerra Ritual de Exterminio ya hacía varias generaciones que duraba. Enrocados en los planetas exteriores y en el cinturón de asteroides, ninguno de los bandos era capaz de doblegar al contrario. Lo más preocupante era que tampoco habían conseguido absolutamente ningún avance científico. Absolutamente nada. Todas las armas, sistemas de defensa, inventos y aplicaciones científicas databan del anterior conflicto. Nada.

En realidad, los N’Zianos habían hecho el mayor descubrimiento de su historia. Pero eran incapaces de darse cuenta.»


Extraido de: Civilizaciones alrededor de Fomalhaut. N’Z Leyedas y Hechos. Biblioteca Pública Aldebarana.

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