viernes, 23 de mayo de 2008

WOW

 LUZ VIEJA

 

A diferencia de lo que ocurre en el brazo espiral de la galaxia donde está el sistema solar, la constelación de Sagitario está cerca del centro de la Vía Láctea. Sus habitantes sólo conocen un sector plagado de estrellas viejas y apagadas, de cúmulos de materia, deshechos de polvo y gas.  


La antiquísima civilización situada en el arco de Sagitario hacía tiempo que era consciente de su angustioso futuro fruto de la escasez de recursos y de su decadencia. La apagada luz de la principal de sus estrellas binarias apenas alcanzaba a iluminar sus planetas agrícolas, fuente de alimento para todos sus sistemas habitados. 

Haciendo uso de su enorme capacidad tecnológica idearon un plan de supervivencia. Una idea simple pero audaz que iba a transformarse en un proyecto colosal. Utilizarían la estrella como un inmenso reflector en el espacio que volvería a iluminar sus mundos-granja. 

El plan era un concepto sencillo a la vez que de una enorme determinación. Las dimensiones de la obra iban a resultar titánicas.  Construirían un gigantesco reflector en el espacio alrededor de la estrella para a continuación intensificar su apagada luz dándole un soplo de vida mediante el uso de ondas gravitatorias. El nuevo caudal de luz sería enfocado por el enorme espejo hacia los planetas agrícolas con lo que esperaban recuperar sobradamente la capacidad de cultivar alimentos que necesitaban. 

Utilizaron todos los átomos de hidrógeno de varios de los gigantes gaseosos para crear una parábola colosal. Una red tejida con cristales de hidrógeno de un tamaño tal que la luz tardaba una hora completa en recorrerla. Cuando estuvo terminada enfocaron los gaser, los generadores gravitatorios sobre la estrella y efectuaron un disparo sincronizado. Los ingenieros habían calculado la energía suficiente para conseguir un ligero colapso de la estrella, calentarla e intensificar levemente las reacciones nucleares de su interior. 

El efecto fue otro. Se diría imposible pero es exactamente lo que ocurrió. Un detalle tan absurdo como real. Las especificaciones del diseño de los cañones gravitatorios y su construcción habían sido realizados por gente que utilizaba diferentes unidades de medida. Las diferencias entre los equivalentes Arcanos de los pies y los metros terrestres provocó una catástrofe de dimensiones cósmicas. La última catástrofe que vivieron los Arcanos. 

El impulso gravitatorio fue enormemente mayor de lo necesario, lo que tuvo como consecuencia que la materia de la estrella se comprimió mucho más de lo previsto. La compresión de los átomos estelares trajo consigo un aumento masivo de la temperatura del núcleo. En lugar de un ligero calentamiento lo que consiguieron fue una explosión descomunal. La explosión de una estrella. Una supernova creada de forma artificial. 

El enorme flujo de radiación volatilizó todo lo que encontraba a su paso. Engulló en unos minutos a todos los planetas habitados. En un soplo desaparecieron todas sus esperanzas y frustraciones, su ciencia, sus magníficas obras de arte, sus batallas ganadas y perdidas, su sabiduría de su filosofía, su música y sus injusticias, sus luces y sus sombras. Todo. Todo reducido a polvo, átomos y energía en una fracción de milisegundo. Sin que tuvieran tiempo ni de darse cuenta de lo ocurrido. 

No es totalmente cierto. En realidad quedó un vestigio. En cuestión de algunas horas la radiación cargada con enormes cantidades de energía alcanzó el reflector artificial. La fina superficie de átomos de hidrógeno no podía suponer ninguna barrera. Sin embargo la geometría de la descomunal parábola estelar produjo un efecto apreciable. Toda la estructura fue impactada simultáneamente. Se desintegró lanzando fotones de alta energía en la banda espectral del hidrógeno. Todos ellos apuntando hacia el mismo lugar. 

No quedó ningún rastro de la desaparecida civilización de los Arcanos salvo ese haz de energía de indiscutible origen artificial, enfocado hacia el exterior de la galaxia por el gigantesco faro estelar iluminando de negro con sus luces de Ozymandias. 

Los fotones altamente energéticos avanzaron dispersándose a la velocidad de la luz sin encontrar nada en su camino durante ocho mil años, hasta que pasado ese tiempo algunos de ellos toparon con una superficie metálica induciendo débiles corrientes eléctricas.

El remoto anuncio enviado involuntariamente por los arcanos quedó impreso en forma de un críptico mensaje: 6EQUJ5 

                                                                                                    © Tale


La señal WOW!.

Se conoce con el nombre de señal WOW! al registro de radio obtenido por la estación Big-Ear de la universidad de Ohio en el marco del proyecto SETI el día 15 de Agosto de 1977. La instalación utilizaba un gran radiotelescopio para captar señales del espacio que eran decodificadas por un antiguo ordenador e impresas en forma de letras y números sobre una cinta de papel continuo. Dependiendo de la potencia de la señal captada se imprimía un símbolo siendo 0 o 1 lo más débil y llegando a Z para las potencias más fuertes. Uno de los profesores de la universidad, Jerry Ehman, advirtió unos días después el registro impreso de las letras 6EQUJ5 que había durado 72 segundos. Escribió la palabra WOW! sobre la cinta del registro, lo que ha dado nombre a la señal.

La señal WOW! es con diferencia la señal más importante capturada jamás en el proyecto SETI de búsqueda de comunicación con otras supuestas inteligencias. Emitida en frecuencias alrededor de los 1,42 Ghz corresponde a la banda energética del hidrógeno y en el momento de la recepción la antena estaba apuntando al sector de la constelación de Sagitario.

Se ha especulado mucho sobre el posible origen extraterrestre de la señal, siendo también posible que tuviera origen puramente terrestre.

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