Cuento de Navidad
Primero desescombraron una zona amplia de terreno. Clavaron estacas en el suelo y mediante cuerdas delimitaron la forma que tendría la vivienda. Para esta ocasión habían decidido crear una amplia estancia que serviría como pieza principal. Unida a él por pequeños distribuidores, habría un número suficiente de habitaciones, una cocina y un cuarto de baño.
Seguidamente fueron levantando los muros trenzando ladrillos de adobe. Cada cual aportó lo mejor de su oficio. El carpintero pasó todo el tiempo encerrando en su taller construyendo los marcos de las puertas y ventanas así como todos los otros elementos que iban a necesitar.
Rápidamente la construcción fue ganando altura. Una vez colocada la cubierta adquirió definitivamente la apariencia de un hogar.
Empezaron a trabajar en los detalles interiores. Instalar las canalizaciones, pintar los muros y paredes. Poner en marcha la luz. Probar que todo funcionara.
A continuación instalaron los muebles. La mayor parte de ellos ya los habían utilizado en años anteriores, sin embargo como cada año, se aprovechaban aquellas fechas para renovar alguna pieza a la que los años habían acabado por no perdonar.
Ya estaba. Ya tenían la casa terminada y podían hacer entrar a la familia.
Los constructores se colocaron cómodamente cada uno en su lugar favorito y se dio la señal. Ya pueden entrar los habitantes de la casa.
La familia entró en tropel mirando las casa con una extraña familiaridad. La recordaban igual que otros años aunque eran conscientes de la existencia de pequeños cambios que eran incapaces de identificar.
Los constructores de la casa los miraban con curiosidad divertida mientras comentaban:
Ese no es el mismo niño del año pasado, dijo uno de los pastores.
Es que se le rompió un brazo y no le quedaba bien. Lo hemos tenido que cambiar, comentó otro, pero ¿a que casi no se nota?.
Sí, es verdad. Hasta parece de la misma familia.
¿Y la abuela?, preguntó la Virgen María, aún no la he visto.
Ni la veremos. Ya estaba muy mayor, dijo San José, a ver si el año que viene encontramos una nueva.
© Tale

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