miércoles, 28 de febrero de 2007

Mas allá

 EL VENDEDOR DE VIDA ETERNA 


Se diría que habían puesto aquello en la sección de anuncios económicos como una trampa para atrapar a una presa. Y en efecto, al llegar allí me fue totalmente imposible despegar la vista de aquel recuadro: Eternal live seller

Jamás en la vida había visto algo ni remotamente parecido. Me precipité al teléfono y marqué con ansiedad el número. Al cabo de unas pocas llamadas descolgaron el teléfono. La persona que me atendió parecía habituada al desconcierto y la curiosidad de sus interlocutores, por lo que me convenció con facilidad de que lo ideal sería concertar una entrevista para esa misma tarde en lugar de tratar mis cuestiones por teléfono.

Así es que aquí me encuentro en la sala de espera de unas oficinas que claramente han conocido tiempos mejores, aguardando que el vendedor de vida eterna acabe con unos clientes.

Mientras espero he cogido uno de los folletos que hay en la estantería. Uno titulado:

CATALOGO MONOTEISMO – GRANDES PROGRAMAS

Ojeándolo he encontrado lo siguiente:


Para amantes de lo auténtico, de lo tradicional. Más de 4.000 años de historia!

Forme parte del pueblo elegido y cuente con la ayuda personal del mismísimo Yahvé. Mares que se abren. Plagas que descienden sobre sus enemigos.

Una sola hora en el paraíso del Holam Habá vale más que toda una vida en este mundo. ¿Está usted dispuesto a perdérselo?

Completísimos y diversos rituales. También disponible folleto explicativo en forma de Tablas de la Ley.

Extensa red mundial en conexiones con los centros de poder para velar por sus intereses.




2.100 millones de clientes! No se pierda la religión de mayor audiencia!

Alcance la vida eterna y disfrute para siempre de la contemplación del Padre en el mismísimo cielo.

Sin alimentos prohibidos de ningún tipo. Coma todo y cuando desee con absoluta tranquilidad de espíritu.

Ofrecemos múltiples acabados (Evangelistas, Ortodoxos, Católicos, Adventistas, etc..) donde seguro encontrará la opción que mejor se adapte a sus necesidades.

Conozca nuestro programa especial :


Extensísima red de sucursales en todos los puntos del globo. Siempre estaremos cerca de usted.

Representante directo de Dios en la tierra avalado por su completa infalibilidad. Nunca se ha equivocado en cuestiones de doctrina!.

Disfrute del placer de la resurrección de su propio cuerpo, por imposible que esto le parezca!

Cometa cuantos pecados quiera en esta vida. Siempre le serán perdonados si se arrepiente sinceramente antes de su muerte.

Apúntese a nuestro programa de fidelización participando en las misas de los primeros viernes, con lo que conseguirá importantes ventajas en forma de indulgencias.

Gane su vida eterna y disfrute para siempre de la contemplación del ser supremo. 

Disponemos asimismo de un programa especial de actividades terrenales a través de nuestra franquicia Opus Dei.

La más moderna de las grandes religiones monoteístas!

Disfrute eternamente de un paraíso de sensualidad y lujuria entre jardines y viñedos atendido por jóvenes vírgenes de grandes pechos.

Doctrina clara con pocos preceptos y fáciles de cumplir.

Aproveche para visitar lugares donde de ninguna otra manera se le permitiría entrar.

Condiciones especiales para hombres.  Poligamia incluida hasta un máximo de cuatro esposas.

Para programas más reducidos disponemos de una amplia variedad de sectas.


Mientras sigo esperando a que el vendedor pueda atenderme, le estoy dando vueltas a las ofertas. Claro que esto de los jardines y los viñedos entre jóvenes de grandes pechos me da que pensar….


                                                                                                                                    © Tale

sábado, 17 de febrero de 2007

Cumpleaños

 EL BUEN PADRE DE FAMILIA 


El buen padre de familia siempre que llegaba a casa llamaba con tres largos toques del timbre. Le encantaba el alboroto que esta acción desataba en los dos pequeños corriendo hacia la puerta para saludarle.

Sin embargo aquel día abrió la puerta sigilosamente y entró a hurtadillas. Como si fuera un ladrón. Una vez abierta la puerta depositó en el recibidor el enorme paquete envuelto en papel de embalar y subió al desván sin hacer ruido donde lo dejó.

Seguidamente deshizo su camino de nuevo hasta el exterior de la casa, cerró la puerta y ahora sí, pulsó tres veces vigorosamente el timbre esperando con una sonrisa el recibimiento de su familia.

Cuando la puerta se abrió, allí estaban los tres esperándole. Los dos pequeños se lanzaron a la carrera a ver quien se abrazaba antes a sus piernas. Se adelantó y besó a su esposa para después coger en brazos al pequeño. Ese día el gesto no provocó las protestas de la hermana. Era el cumpleaños del pequeño de la casa, y por lo tanto el privilegio estaba justificado.

Aún a pesar de los tiempos difíciles que estaban viviendo, habían acondicionado la casa para ese día especial. Ella había pasado la mañana encerando las maderas y puliendo los metales. Había puesto velas nuevas en los candelabros en previsión de los habituales cortes de energía, y unas flores del prado cercano conseguían confirmar en la estancia que aquel era un día especial.

Antes de cenar pasó un tiempo con la mayor ayudándole con los estudios. Tenía que hacer muchos ejercicios de números primos y las matemáticas nunca habían sido su fuerte. El buen padre de familia, con su inmensa paciencia escuchó sus quejas y la apoyó y orientó hasta conseguir hacerle ver que aquel abismo infranqueable no era más que en una meta a su alcance.

Aún tuvo tiempo para jugar con el pequeño antes de la cena. Como siempre le pidió que jugaran a indios y vaqueros, para terminar haciendo él de caballo y el pequeño de jinete. Desde siempre aquel niño había sentido una fascinación inmensa por los caballos.

Finalmente se sentaron todos en la mesa. El buen padre de familia recitó la plegaria de gracias. Seguidamente dieron cuenta de aquella cena especial. En lugar de las patatas de todos los días hoy tenían auténtico pan de centeno con mantequilla, col agria con tocino y salchichas acompañado de remolacha, puré de castañas y mermelada de frutos del bosque.

A la hora del postre, la madre trajo el pastel de cumpleaños que había elaborado. Una estupenda tarta de chocolate que ella misma había preparado rematada por seis pequeñas velas. El buen padre de familia había subido sigilosamente al desván y bajado el gran bulto envuelto en papel de embalaje. A pesar de la escasez de la época y gracias a su puesto como jefe de admisión le debían algunos favores y había conseguido de uno de los encargados del taller que le fabricasen un magnífico caballo de cartón. Era un precioso caballo de un metro de altura, brillante, casi se diría que real. El niño presa de una gran excitación subió al caballo y pasó todo el resto de la velada recorriendo la casa en él. Fue la fatiga y no el convencimiento quien consiguió al fin descabalgarle para ir a la cama.

Cuando se hizo oscuro llevaron los niños a la cama y él y su esposa quedaron un rato en el salón escuchando las noticias por la radio. Al cabo de un rato subieron a la habitación. Antes de dormir él le hizo el amor con suavidad. Más como una expresión del amor que sentía por ella que por el acto del sexo en sí mismo.

A la mañana siguiente se despertó temprano como todos los días. Se duchó, tomó su desayuno y se vistió.

El buen padre de familia antes de marchar subió a la habitación, se ajustó la guerrera negra con la esvástica en el brazalete. Cogió su pistola Luger y la gorra de oficial, besó a su esposa y le dijo:

Cariño, no me esperes despierta que llegaré tarde. Hoy nos envían dos trenes completos desde Rusia.

                                                                                                    © Tale

jueves, 1 de febrero de 2007

Relato absurdo, pero corto

 LA MEMORIA




El conductor del colectivo entre Articuliám y Txeliscunde hace unas semanas perdió completamente la memoria después de beber demasiados vasos de licor de yoracuano.

Desde aquel día siempre hace el trayecto por un recorrido diferente.

Porque aunque sólo haya un camino entre Articuliám y Txeliscunde, para él siempre es un recorrido diferente.

                                                                                                            © Tale