jueves, 13 de enero de 2022

CIFRAS Y LETRAS

 EL TRIUNFO DE LA PALABRA



Los números se dieron cuenta de que en realidad eran ellos los que regían el mundo. De que todo, absolutamente todo podría expresarse a base de números. En definitiva, que toda la creación estaba hecha con números.

Pero al mismo tiempo todo el mundo ignoraba esta verdad. Cantantes, escritores, poetas, amantes, absolutamente todo el mundo expresaba sus sentimientos utilizando palabras. Las letras estaban ejerciendo un dominio injusto, una auténtica tiranía.

Era preciso hacer algo que devolviese a los números al lugar de privilegio que en justicia les correspondía.

De esta forma los números se reunieron y decidieron organizarse para terminar con el dominio de las palabras. Siendo como era que sólo había unas decenas de miles de palabras y que ellos eran al menos miles de millones, debería ser una empresa fácil.

Organizaron un ejército poderoso. Filas de punzantes unos de punta afilada. Sinuosos doses y treses. Nueves capaces de enfrentarse de igual a igual con las poderosas P mayúsculas. Imponentes ochos capaces de atemorizar manifestando su poder infinito con sólo adoptar la posición horizontal.

Llegado el día de la batalla, las palabras, auxiliadas en sus tareas administrativas únicamente por los torpes números romanos, decidieron desprenderse de algunas de sus letras para con ellas formar ecuaciones y fórmulas. 

Los números, sorprendidos, no tuvieron más remedio que obedecer a las ecuaciones, como siempre habían hecho.

La letra x desapareció de la mayoría de las palabras y desde entonces forma parte de casi todas las ecuaciones con el alias de incógnita. Fue la gran heroína de esa gloriosa jornada. Las palabras, agradecidas, decidieron rendirle homenaje conservándola en la palabra éxito.  

Fue el triunfo definitivo de la palabra.


EL ORDEN DE LAS COSAS


Los números, tras haber sido derrotados en la guerra que mantuvieron con las letras al principio de los tiempos no tardaron en sumar dos más dos para comprender que nunca serían capaces de conseguir la revancha mediante un enfrentamiento directo.

Su única opción estaba en dividir a sus enemigas sembrando la duda y alimentando sus envidias, conseguir crear la división en las filas de las letras para retomar el lugar de privilegio que creían merecer. Ser ellos los que estuvieran en boca de cantantes, de escritores, de poetas y hasta de amantes.

De esta forma y aprovechando el continuo contacto que mantenían en las ecuaciones y fórmulas con las letras X, Y y Z comenzaron una labor de adoctrinamiento con la vista puesta en el largo plazo.

- ¿Cómo permitís que esas orgullosas letras del OPNDario os tengan siempre a su servicio como si fuerais esclavas?

- Os tienen siempre haciendo el trabajo sucio. Vigilándonos en esas angustiosas ecuaciones y sin dejaros casi aparecer por las palabras. Han hecho de vosotras unas letras más de matemáticas que de literatura. 

- Fijaos cómo se aprovechan de vuestra situación para hacerse dueñas de palabras tan importantes como Opinión. Además han establecido el orden del OPNDario como les ha dado la gana, ellas siempre las primeras.

- En nuestro mundo de números eso es diferente. Aquí jamás has de vigilar tu espalda. Sabes que los números que tienes al lado nunca te despreciarán.

Les convencieron de que la gente sabía recitarlos en orden creciente, pero también decreciente. O sólo los pares, o los impares. O hasta hay quien sabía recitar únicamente los números primos.

- A nosotros no nos importa eso del orden. Entre los números no existen los más y menos importantes. Todos somos igualmente útiles. Nos apoyamos mutuamente.

- Cuando alguno no llega, nos sumamos y si hace falta hasta nos multiplicamos. Cada uno tiene su lugar y su sitio. Ojalá algún día todas las letras podáis ser libres y capaces de abolir esos injustos privilegios.

Fríos calculadores como eran, fueron sembrando lentamente las dudas revolucionarias en la mente inquieta de aquellas tres pobres letras.

- ¿Y tú, X?. ¿No te das cuenta de que existe un plan para que pierdas tu identidad?

- ¿Has pensado qué eres realmente, X?

- Antiguamente, con los romanos, sabías que valías diez, pero ahora tanto puedes valer uno que cien que cien millones. Eso es lo que han hecho de ti. Una X. Una incógnita. Algo prácticamente sin identidad. Piénsalo. Se trata de malas artes de esas orgullosas que tienen miedo de vuestro potencial y capacidad.

- Os mantienen alejadas de los lugares importantes mientras ellas se dedican a medrar de palabra en palabra. De frase en frase. De libro en libro.

Finalmente llegó un día en que la situación explotó. En una acción combinada con algunos de los números, X, Y y Z se lanzaron al asalto del OPNdario. Multitud de ceros y nueves se confundieron rápidamente con las O y las P. Al mismo tiempo, X, Y y Z trataron de ocupar las primeras posiciones de la clasificación de las letras.

Sin embargo, la arribista D, cuyos antiguos contactos con el número quinientos le habían proporcionado información sobre lo que se estaba tramando en el mundo de los números buscó aliados. Y los encontró en A, B y C con las que convino un rápido golpe de mano.

Cuando O, P y N quisieron darse cuenta, esas otras letras habían instaurado su propio dictado. Llegaron a un acuerdo con los números para repartirse el conocimiento entre ciencias y letras, pero con el pacto implícito de que las fronteras nunca iban a estar claras. En prueba de reconocimiento, los números dieron entrada a esas letras en el mundo del álgebra, donde rápidamente encontraron una situación cómoda como coeficientes.

En lo que respecta al propio mundo de las letras, ellas permanecerían para siempre como las primeras de la nueva lista, el ABCdario. Permitieron a D conservar su posición como agradecimiento por su labor de información. Condenaron a O, P y N a permanecer en posiciones intermedias. Sin destacar ni en uno ni en otro sentido. Y finalmente X, Y y Z volvieron a ocupar su lugar como vigilantes de los números.

Aunque nos siga siendo fácil hacer una cuenta en orden decreciente y prácticamente imposible deletrear el abecedario en orden inverso, desde aquel momento a nadie se le ocurrió cuestionar el orden de las cosas. 

                                                                                                                                    © Tale


Inspirado en "Las Letras y los Números" (Relatos Absurdos) de Fernando Trías de Bes. Edic. Urano

(Publicado previamente como dos cuentos en  Julio de 2006 y Febrero de 2008)